lunes, 19 de febrero de 2007

Un alimento: bueno, limpio y justo.

A finales de 2006, precisamente en el mes de octubre (del 25 al 30), se desarrolló en Turín el Salón del Gusto; lugar de encuentro entre los productos de calidad y los consumidores. Esta feria va dirigida a las producciones artesanales que hay que proteger cada día de las tecnologías homologadoras, las cuales amenazan nuestra alimentación.

El mayor representante de esta iniciativa es Carlos Petrini, un sociólogo italiano que en 1980 organizó el primer congreso del Movimiento Internacional “Slow Food”.

“Slow Food” es lo contrario de “fast food”, no sólo significa comer despacio sino también disfrutar del alimento, de la diversidad de las recetas y de los sabores de las diferentes culturas. Según Carlo Petrini, bueno, limpio y justo, son los tres adjetivos que definen básicamente las características que un alimento debe reunir.

En primer lugar, un alimento tiene que ser BUENO, por sus cualidades pero también respecto al valor emocional y afectivo que posee; en segundo lugar, tiene que ser LIMPIO, es decir, producido respetando la tierra, sin perjudicar sus ciclos, estaciones, etc. En tercero y último lugar, un alimento tiene que ser JUSTO, es decir, conforme con los conceptos de justicia social, ya sea en su producción como en su comercialización.

Yo pienso que tomarse de vez en cuando las cosas con un poco de calma, es bueno para el espíritu, para la vista y el corazón. Esto es importante en nuestra sociedad, en la cual todo se asa en la velocidad.

Piertullia.
Fontanellato
(Curso Intermedio)

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